Dos propuestas de agencias pueden usar las mismas palabras y ofrecer trabajos distintos. «Gestión», «estrategia» o «contenido mensual» no explican por sí solas qué se entrega, quién lo implementa ni qué necesita aportar tu negocio.
Antes de comparar honorarios, llevá las propuestas a un mismo alcance y período. Esta guía propone una matriz de trabajo para documentos que ya recibiste. No es un ranking de agencias ni una recomendación de elegir siempre la opción más completa.
Definí la necesidad antes de evaluar el menú
Escribí qué trabajo necesitás cubrir y qué capacidad ya existe en tu equipo. Si tenés producción resuelta pero falta dirección, una propuesta con muchas piezas puede no cubrir el vacío. Si las prioridades están claras pero nadie puede ejecutarlas, otro diagnóstico tampoco agrega esa capacidad.
Podés usar nuestra distinción entre consultoría, dirección y ejecución como punto de partida. Después separá requisitos imprescindibles, trabajos deseables y actividades que no necesitás contratar ahora.
Este orden evita comparar por cantidad de servicios. Un documento más largo no necesariamente está mejor alineado con tu situación.
Armá una matriz con tres estados
Para cada requisito, anotá si está incluido, excluido o no especificado. No conviertas un silencio en una inclusión supuesta. Si el documento dice «acompañamiento», pero no define implementación, esa tarea sigue sin aclarar.
| Aspecto | Qué conviene extraer de cada propuesta |
|---|---|
| Objetivo del trabajo | Problema que se busca abordar y límites del alcance |
| Diagnóstico | Qué se revisa, con qué acceso y qué documento se entrega |
| Producción | Conceptos, piezas, adaptaciones y formatos incluidos |
| Implementación | Quién configura, publica, comprueba y corrige |
| Seguimiento | Reportes, reuniones y decisiones que deberían facilitar |
| Contraparte del negocio | Información, materiales y aprobaciones necesarias |
| Exclusiones | Trabajo adicional y condiciones para presupuestarlo |
La matriz es una propuesta editorial de Clica. Su función es hacer visibles las diferencias, no generar un puntaje que decida automáticamente por vos.
Aclarar la unidad cambia la comparación
«Doce piezas» puede significar doce ideas originales o tres ideas adaptadas a cuatro tamaños. Ambas entregas pueden ser útiles, pero no son equivalentes.
Preguntá también qué se considera una revisión. Corregir un dato incorrecto, ajustar una edición y cambiar por completo el concepto no representan necesariamente el mismo trabajo. El documento debería permitir entender qué está previsto y cómo se trata un cambio de alcance.
Lo mismo ocurre con campañas y automatizaciones: una recomendación, un diseño de flujo y una implementación comprobada son entregables diferentes. Evitá asumir que la palabra más amplia incluye todos los pasos.
Ejemplo hipotético: doce archivos frente a seis conceptos
Imaginemos dos propuestas ficticias para una tienda que necesita explorar mensajes nuevos. La propuesta A incluye tres conceptos creativos con cuatro adaptaciones cada uno. La propuesta B incluye seis conceptos con una adaptación cada uno.
| Entrega del ejemplo | Propuesta A | Propuesta B |
|---|---|---|
| Conceptos originales | 3 | 6 |
| Adaptaciones por concepto | 4 | 1 |
| Archivos finales | 12 | 6 |
Si mirás solo archivos, A parece ofrecer más. Si la necesidad es explorar ideas distintas, B ofrece más conceptos bajo estos supuestos. Pero quizá la campaña requiere formatos que B no incluye y habrá que producirlos aparte.
No hay una ganadora automática. Todavía falta comparar calidad esperada, recursos necesarios, proceso de revisión y capacidad de implementar. El ejemplo no corresponde a proveedores reales ni contiene precios de mercado.
Compará el costo del mismo período y alcance
Separá honorarios recurrentes, trabajo inicial y gastos de terceros. Pedí que se explicite si la inversión en medios, herramientas, producción externa u otros conceptos están incluidos o se pagan aparte.
Usá la misma moneda y un período de comparación definido. Una propuesta mensual con una etapa inicial separada no se entiende mirando únicamente la mensualidad. Tampoco corresponde sumar importes cuyo tratamiento de impuestos o condiciones de pago todavía no está aclarado.
Cuando falte un monto, marcá «pendiente de cotización». No lo reemplaces por cero. Una estimación interna puede servir para explorar escenarios, pero debe distinguirse de un precio confirmado por el proveedor.
La pregunta útil es cuánto cuesta cubrir el alcance necesario bajo condiciones comparables, no cuál tiene la cifra más baja en la primera página.
Contá también el trabajo que queda de tu lado
Una propuesta puede requerir que tu equipo escriba textos, filme materiales, cargue productos o apruebe cada entrega. Si esas tareas no tienen responsable disponible, el plan depende de una capacidad que todavía no existe.
Anotá los insumos y decisiones que debe aportar el negocio. Preguntá qué ocurre si falta stock, cambia una prioridad o se demora una aprobación. No se trata de eliminar toda dependencia, sino de saber cuál puede frenar la ejecución.
También conviene aclarar qué equipo atenderá el trabajo y cómo se coordinan los perfiles. Una presentación de capacidades generales no identifica necesariamente a las personas asignadas a tu proyecto.
Pedí muestras que aclaren el entregable
Una muestra anonimizada o demostrativa puede ayudar a entender qué significa «reporte», «diagnóstico» o «plan de acción». No hace falta pedir información confidencial de otros clientes.
Para una auditoría, revisá si el ejemplo distingue evidencia, interpretación y recomendaciones. Nuestra guía de entregables de auditoría de marketing desarrolla esos criterios.
Para seguimiento recurrente, pedí entender cómo el reporte conecta lo observado con decisiones y pendientes. Un documento visualmente cuidado puede ser claro o confuso; la estética sola no resuelve esa evaluación.
Los casos previos aportan contexto, pero no son una garantía de que tu negocio obtendrá el mismo resultado. Pedí que expliquen el papel del proveedor y las condiciones del caso, no solamente una cifra destacada.
Cerrá las diferencias antes de elegir
Prepará una lista breve de aclaraciones por proveedor y pedí una versión actualizada o un anexo que deje las respuestas por escrito. Conservá la fecha y versión que estás comparando.
Incluí los asuntos que pueden afectar la continuidad: accesos necesarios, archivos que recibirás, condiciones de uso de recursos y procedimiento de entrega al finalizar. Son puntos a acordar y revisar según el caso; esta matriz no sustituye una revisión contractual especializada.
La decisión final debería explicar qué necesidad cubre la propuesta elegida, qué queda afuera, qué trabajo asumirá tu equipo y qué dudas permanecen. Comparar bien no consiste en llenar una tabla de checks: consiste en saber qué estás contratando y por qué ese alcance tiene sentido para tu eCommerce.
