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Del hit al insight: lecciones babasónicas para marcas inquietas

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El enigma Babasónico 

Probablemente no haya más de cinco bandas en el mundo que sigan vigentes, de verdad vigentes, después de treinta años de carrera. Una de ellas es Babasónicos. Cada vez que sacan un disco nuevo, pibes de 18 y adultos de 50 se aprenden las letras en tiempo récord. ¿El secreto? Diego Uma lo comentó al pasar en una entrevista que escuché de casualidad:

“Utilizamos el estilo para permear y distribuir viralmente nuestro mensaje.”

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Diego Uma, integrante de Babasónicos

Del riff al caballo

Esa frase me pegó como un chispazo. Mientras Uma hablaba, la imagen que me vino a la cabeza fue la del Caballo de Troya. No el mito bélico, sino la mecánica narrativa: esconder algo poderoso adentro de un envoltorio irresistible. Si Babasónicos usa el pop como cáscara y la letra como lanza, ¿por qué las marcas no haríamos lo mismo?

Estrategia undercover

En un océano de información donde todo compite por dos segundos de atención, meter el producto de frente está destinado a naufragar. El truco es cubrir la idea —o el servicio, o la causa— con un tema que le importe a la gente. Engaño narrativo, si querés, pero honesto: mostrar la capa que seduce para que, cuando te quieras acordar, el mensaje ya esté adentro.

El núcleo es tu producto, el resto son capas

Pensalo como una cebolla. En el centro late eso que de verdad querés decir. Alrededor, una escena reconocible, un tono cercano, una estética que invite a compartir. No se trata de edulcorar la verdad, sino de contarla de forma creativa para que se perciba sin imponerse. Si llegaste al núcleo y te hizo llorar un poco, misión cumplida.

Nuestros Caballos de Troya

A simple vista, tres snacks de contenido. Por dentro, preguntas, data y ese twist que queremos dejar picando.

En Clica hacemos de esto un mantra. No todo es técnica ni performance, pero todo —o casi todo— tiene intención. A veces lo disfrazamos de humor, otras de belleza. Lo dejamos flotando, esperando que alguien vea qué hay detrás. Porque el contenido más efectivo suele ser el más sutil.

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